Un catalán muy fino
Para no sentir el horrible peso del tiempo sobre sus espaldas, hay que embriagarse sin tregua. De vino, de poesía o de virtud, a vuestra elección. Pero embriáguese. Baudelaire.

Arzuaga crianza 2006




El vino de hoy es otro de mis vinos fetiche. Desde su salido lo he bebido cinco veces, la primera fue por febrero del 2009. El recuerdo que más persiste es su sabor a castañas en la boca, siendo hasta ahora la única vez que me he encontrado ese sabor en un vino.  A medida que ha pasado el tiempo y las diferentes botellas el vino ha evolucionado muy bien en botella, perdiendo el brío de la juventud para ganar en matices. Como bien se sabe un vino es algo vivo, y si se puede seguir la evolución de cualquiera en la añada que sea se ve como en sus primeros paso muestra el arrebato de las hormonas juveniles, para pasar a una madurez en la que todo lo que nos cuenta se hace con pausa, calma para llegar a la senectud. En esta última parte es cuando un vino no se debe tomar.

Este vino lo tomamos con una paletilla de cordero al horno. Una receta sencilla en la que cordero aparte nada más que intervienen ajo sin pelar, sal, pimienta, romero y un poco de aceite. La bandeja tapada con papel de aluminio, una temperatura media baja y unas 3-4 horas de horno. Como me explicó el Diletante, al tapar la bandeja de esa forma el cordero no se cocina a los 160º que estaba puesto el horno, si no que lo hace a unos 30 grados menos, haciendo que las fibras de la carne se rompan de una forma más lenta, de ahí tanto tiempo, pero haciendo que la carne sea pura mantequilla. El maridaje resultó perfecto. Si lo hubiésemos hecho con una de las primeras botellas que bebimos de este Arzuaga creo que hubiesen chocado aromas y sabores.

No sé si actualmente será fácil encontrar esta añada ya que en el mercado están las del 2007 y 2008. Aun así está por unos 17€

Ficha: Arzuaga Crianza 2006. Tinta del país (90%) Cabernet Sauvignon (7%) Merlot (3%).  13,8% Bodegas Arzuaga Navarro. Ribera del Duero.

Visual: Limpio, brillante. Ligero. Rubí con ribete teja. Capa media baja.

Olfativa: Intensidad aromática alta. Cerezas en licor. Madera, herbáceos, laurel, balsámicos, clavo y pimienta. Aroma a castañas casi imperceptible. Bosque húmedo.

Gustativa: Entrada suave. Paso sedoso y ligero. Llena la boca con madera muy fina, frutos rojos y negros y cacao. Post gusto medio largo. Retro nasal a herbáceos.
2 comentarios:

Receta clásica, vino clásico. La referencia a las castañas me permitirá dar un fogonazo cool a los invitados. Para el menú de mañana - los que tenemos niños lo celebramos todo - tengo reservado un Roda reserva 2007 para un solomillo con foie.


El arte o el conocimiento de dejar descansar un vino para tomarlo en su mejor momento... a veces pura intuición, amigo Ned. Saludos.


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