Un catalán muy fino
Para no sentir el horrible peso del tiempo sobre sus espaldas, hay que embriagarse sin tregua. De vino, de poesía o de virtud, a vuestra elección. Pero embriáguese. Baudelaire.

Palo cortado Marqués de Rodil





Entran el contrabajo batería y piano, con suavidad pero con la fuerza que marca el ritmo, como las viejas maderas de un palo cortado recién vertido en la copa, inundando la nariz, trasladándote a un lugar donde sólo estáis tú y el vino, tú y la música.  La trompeta entra con una suave melodía, es la sal que te lleva a la bahía de Cádiz pero con la música de la desembocadura del Missisipi. Es tranquila, suave pero con el punzante que te recuerda que lo bello, lo hermoso, lo imperecedero no tiene porque ser del todo amable; debe llevarte por un camino en que sobra lo fácil. Entra el saxo como los unos orejones. Te preguntas como pueden combinar de forma tan sutil un sonido, un olor dulce formando una amalgama tan perfecta con la melodía salina y el ritmo de las maderas. El piano son las notas a tofee, dulces con el origen amargo del café. Te invita a seguir escuchando, a meter la nariz en la copa y cerrar los ojos. A mover la copa y a embriagarte de los sonidos y aromas.

Entonces llega el primer sorbo. Es potente, con carácter, demostrando cómo son los vinos de la zona, aunque te enseña la amabilidad de la armonía de todos los elementos. La melodía es como las almendras amargas, con una base de tostados, equilibrada por una sublime acidez. Nada pierde el ritmo, la batería recorre todas las vetas de la madera de la bota. El contrabajo son los ahumados que el tonelero le proporcionó quemando el interior de la madera. La trompeta la suave salinidad que recuerda el origen del vino y la música, el saxo la nota dulce de la fruta secada al sol, y el piano es un recuerdo correteando por las calles cuando eras niño con un caramelo.

Sigues saboreándolo y el recuerdo es largo muy largo. Pueden pasar minutos entre sorbo y sorbo, sigue estando ahí. La buena música es lo mismo, puede pasar el tiempo y la melodía se ha adueñado de tu cabeza, y repites todas las notas como si tuvieras a los músicos tocando para ti.

Ficha: Palo Cortado Marqués de Rodil. Palomino (100%) 18%. Emilio Hidalgo S.A. Marco de Jerez.

Visual: Denso. Ámbar brillante anaranjado.

Olfativa: Intensidad aromática media alta. Maderas en primer término. Almendras amargas, orejones y tofee.

Gustativa: La entrada es potente, con gran amplitud. Toques salinos y tostados. Excelente acidez y punzante. Post gusto larguísimo. Retro nasal a almendras.

Una obra de arte en forma de Palo Cortado. Un vino evocador, reflexivo y por sólo 20€ aproximadamente.
3 comentarios:

Impresionante entrada. Me ha encantado porque si, es verdad, existe relación entre el vino y la música, entre el disfrute de un vino y los recuerdos, porque "el vino son recuerdos..."


Una gozada, muy original. Conozco el palo cortado desde hace años siempre busqué la música que podría acompañar un vino/licor de paladar tan marcado. Lo del Jazz me parece un acierto, aunque yo le hubiera dejado con un tema medio de Lou Reed - Perfect Day podría ir bien.
Gracie mile catalano.
El diletante.


Juan Manuel, son recuerdos y evocaciones. El tema al que asocio este vino no tiene ni un año.

Ditelante, un jerezano te hablaría de una seguiriya, o de otro palo flamenco.

Gracias a los dos.


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