Un catalán muy fino
Para no sentir el horrible peso del tiempo sobre sus espaldas, hay que embriagarse sin tregua. De vino, de poesía o de virtud, a vuestra elección. Pero embriáguese. Baudelaire.

Cava Gramona Celler Batlle Brut Gran Reserva 1999.




Uno de los problemas que me encuentro en los años que llevo con la afición a los vinos es no poder beber algunos en su momento idóneo. ¿Y cuál es? Se preguntará alguno. El vino como un ser vivo tiene su evolución. Desde que se elabora sigue una curva ascendente hasta que llega a su punto óptimo y luego esa curva se torna descendente. En la mayoría de vinos que encontramos en el mercado la vida es corta. Esto depende del tipo de vino, del cultivo, de la elaboración, etc. Los parámetros son múltiples.

El vino del que voy a hablar hoy es de los pocos que he tomado en ese momento que sabes que estás degustando algo especial y tomado en ese punto álgido. Primero decir que Celler Batlle es la estrella de la casa catalana Gramona, una de las mejores bodegas en la elaboración de espumosos. El Celler Batlle es un cava que pasa más de ocho años en botella antes del degüelle, confiriéndole una profundidad, una serenidad y unos matices inigualables.

Cuando los bebimos no lo hicimos en copa de cava o champagne. Descartada la copa tipo flauta, probamos con la tulipán, quedándose muy corta ante un vino con tal cantidad de aromas y recuerdos. Al final no decantamos por una copa que utilizamos regularmente para el vino blanco. Con mayor abertura pudimos disfrutar de un gran vino, con mayúsculas. Y como pasa en las veces que estás tomando un vino muy especial la botella se nos quedó corta.

Este cava cuesta sobre los 45€. No es barato pero no es inaccesible. En mi opinión uno de los dos mejores cavas que he bebido en mi vida. Lo bebimos por una ocasión especial siendo el perfecto compañero para tal ocasión.  Una obra de arte hecha vino.

Ficha: Cava Gramona Celler Batlle Brut Gran Reserva 1999. Xarel-lo (70%) Macabeo (70%) (12,2%) Gramona. Cava.

Visual: Dorado brillante. Burbuja muy fina y lenta.

Olfativa: Frutos secos, flores, madera, manzana reineta, crema, azúcar quemado, naranja. A medida que pasa el tiempo los recuerdos a naranja se imponen. Naranja confitada, mermelada de naranja.

Gustativa: Fresco. El carbónico está muy integrado, dando frescor y con una sedosidad inigualable. Los frutos secos y la naranja dan paso al azúcar tostado, flores y tostados para volver a la naranja. El post gusto es eterno y el retro nasal de naranjas.
1 comentarios:

Bueno, bueno, vaya cosecha y vaya selección. Además preferencias comunes como Gramona o el Viña Esmeralda, bon dia.

p.s. La Sopranit merece ser repetida


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