Uno de los problemas que me encuentro en los años que
llevo con la afición a los vinos es no poder beber algunos en su momento
idóneo. ¿Y cuál es? Se preguntará alguno. El vino como un ser vivo tiene su
evolución. Desde que se elabora sigue una curva ascendente hasta que llega a su
punto óptimo y luego esa curva se torna descendente. En la mayoría de vinos que
encontramos en el mercado la vida es corta. Esto depende del tipo de vino, del
cultivo, de la elaboración, etc. Los parámetros son múltiples.
El vino del que voy a hablar hoy es de los pocos que
he tomado en ese momento que sabes que estás degustando algo especial y tomado
en ese punto álgido. Primero decir que Celler Batlle es la estrella de la casa
catalana Gramona, una de las mejores bodegas en la elaboración de espumosos. El
Celler Batlle es un cava que pasa más de ocho años en botella antes del
degüelle, confiriéndole una profundidad, una serenidad y unos matices
inigualables.
Cuando los bebimos no lo hicimos en copa de cava o
champagne. Descartada la copa tipo flauta, probamos con la tulipán, quedándose
muy corta ante un vino con tal cantidad de aromas y recuerdos. Al final no
decantamos por una copa que utilizamos regularmente para el vino blanco. Con
mayor abertura pudimos disfrutar de un gran vino, con mayúsculas. Y como pasa
en las veces que estás tomando un vino muy especial la botella se nos quedó
corta.
Este cava cuesta sobre los 45€. No es barato pero no
es inaccesible. En mi opinión uno de los dos mejores cavas que he bebido en mi
vida. Lo bebimos por una ocasión especial siendo el perfecto compañero para tal
ocasión. Una obra de arte hecha vino.
Ficha: Cava Gramona Celler Batlle Brut Gran Reserva
1999. Xarel-lo (70%) Macabeo (70%) (12,2%) Gramona. Cava.
Visual: Dorado brillante. Burbuja muy fina y lenta.
Olfativa: Frutos secos, flores, madera, manzana
reineta, crema, azúcar quemado, naranja. A medida que pasa el tiempo los
recuerdos a naranja se imponen. Naranja confitada, mermelada de naranja.
Gustativa: Fresco. El carbónico está muy integrado,
dando frescor y con una sedosidad inigualable. Los frutos secos y la naranja
dan paso al azúcar tostado, flores y tostados para volver a la naranja. El post
gusto es eterno y el retro nasal de naranjas.


13 de noviembre de 2011 12:48
Bueno, bueno, vaya cosecha y vaya selección. Además preferencias comunes como Gramona o el Viña Esmeralda, bon dia.
p.s. La Sopranit merece ser repetida
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