Desde
mi llegada a tierras gaditanas, realmente un poquito antes, me estoy
sumergiendo poco a poco en los diferentes tipos de vinos del comúnmente llamado
Marco de Jerez. Son vinos únicos. Expresan como poco el carácter de la tierra
donde provienen, la infinidad de matices los hacen complejos y muy atrayentes.
El único pero es que no son profetas en su tierra.
Ir
a tomar un aperitivo en la infinidad de bares y/o tascas de Cádiz la
experiencia y la observación me dicen que la cerveza gana por goleada, todo muy
español, y cuando la gente pide vino lo normal es escuchar el vocablo
“riojita”.
Dentro
de los vinos del Marco de Jerez, la manzanilla y el fino son los ideales para
el aperitivo, y esto se puede extrapolar con el resto de vinos del mundo. De
los vinos para tomar con el aperitivo el único a mi parecer que puede aguantar
la comparación sería el cava, y siempre que este sea de cierta calidad, porque
no nos vamos a engañar, los más conocidos y anunciados dejan mucho que desear,
además de que no tengan demasiada crianza, porque entonces adquieren una
profundidad que los hacen demasiados complejos para el aperitivo.
Hoy
le toca a uno bastante conocido, el fino La Ina. Originariamente
era de bodegas Domeq. En el momento que esta bodega liquidó la empresa este
fino pasó a formar parte de Bodegas Lustau, una de las casas con más prestigio
y que mejores vinos hace en el Marco de Jerez, que es lo mismo que decir en
España y en el mundo entero.
El
fino La Ina no
llega a los 6€. Un vino con esa calidad, con la cantidad de matices que ofrece
se me antoja ridículo. No voy a mentir y a mi exigua cartera le parece
estupendo. Si el mercado fuera justo con estos vinos lo más seguro es que sería
en otra parte donde se podría leer sobre vinos como éste. Es una auténtica
maravilla a un precio muy bajo.
Ficha:
Fino La Ina. Palomino
fina 100% (15%)
Visual:
Dorado con tonos amarillentos. Denso
Olfativa:
Salino. Recuerdos a bajamar, marisco, frutos secos, madera y flores.
Gustativa:
Fresco. Entrada punzante. Glicérico, salino. En la boca el recuerdo a almendras
crudas es muy persistente. El post gusto es eterno. Retro nasal salino.


10 de octubre de 2011 14:24
Uno de mis favoritos.
Muchas gracias!!!
11 de octubre de 2011 23:44
Pues yo lo que creo, que llegué a estas tierras unos pocos años antes que tú, que la costumbre de beber vinos de Jerez está más presente en las zonas donde se produce, y esa es sin duda el triángulo formado por las ciudades de El Puerto, Sanlúcar y Jerez. En Cádiz, como tu dices, nada. En El Puerto un poco, en Jerez más, y en Sanlúcar más todavía. En la capital solo queda un barrio de La Viña testimonial...
9 de enero de 2012 13:33
Bueno, mi opinión discrepa algo con Guillermo. Es cierto que en la capital no se dan los niveles de consumo de Jereces, que se dan en las poblaciones del marco, pero Cádiz ha sido una ciudad, históricamente muy vinculada al consumo de la manzanilla y, sobre todo, al consumo del Chiclana de barril; por cierto, nunca entenderé (y hasta ahora nadie me ha sabido explicar) por qué los vinos de Chiclana no están dentro de la deominación de origen de marras.
La media limeta al lado del papelón de pescao del freidor no fue por casualidad... luego es verdad, que cervezas y mirindas aventajaron más de laa cuenta.
Por cierto, los coros gaditanos y las agrupaciones en general (grandes vinagres donde los haya), llevan más de un siglo consumiendo grandes arrobas de fino y manzanilla...
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