De los aromas que más me ha sorprendido encontrar el recuerdo en un vino es el de hidrocarburos. Para el profesional, o el aficionado avezado no supone sorpresa alguna, para el neófito puede suponer un problema o un aliciente.
En los vinos que me he encontrado esta característica son los vinos con la variedad Riesling, originaria de Europa Central. Las zonas donde se producen los mejores vinos con este varietal son Alemania y la región francesa de Alsacia. La más notables diferencias de los Riesling alsacianos respecto a los alemanes vienen derivadas del suelo calcáreo donde están plantadas las viñas y que tienen una mayor graduación alcohólica.
Del vino que voy hablar hoy es de un Riesling de la casa alsaciana Leon Beyer, concretamente de la cosecha del 2009. Bodega fundada en 1867 y dirigida desde 1959 por Leon Beyer hijo.
Este Riesling es de la gama básica. A primera vista se puede pensar en un vino sin demasiados matices, con un recorrido corto. Más lejos de la realidad. Es un vino complejo, y aun tomado con sólo dos años, teniendo en cuenta que una buena guarda posibilita disfrutarlo en plenitud de condiciones dentro de siete u ocho años, ofrece una cantidad de matices muy variada.
No es el primer Riesling alsaciano que pruebo, ni tampoco el primero de esta bodega. Lo compré en el templo gaditano del vino, Magerit, después de una conversación, y ya son muchas, tan amena, agradable e instructiva con el alma de esta gran tienda de vinos, Josefina. Ante mi petición de un vino tinto sin demasiadas pretensiones para acompañar pasta a la carbonara ella me indicó que sería más apropiado un vino blanco seco, y los alsacianos son de los mejores que se producen no sólo en Francia, si no en todo el mundo. Poco más que decir que fue una armonía perfecta.
Un gran vino, con toda la frescura de su juventud. El precio ronda los 14€.
Ficha: Leon Beyer Riesling 2009. Riesling 100% 12,5%
Visual: Algo denso. Dorado pálido
Olfativa: Primera impresión a hidrocarburos. Muy mineral. Al mover la copa aparecen los recuerdos a ciruela y cítricos. Pasado un rato predomina un aroma floral, preferentemente a violetas.
Gustativa: Fresco. Paso rápido. Un vino con una boca muy cítrica. La acidez está marcada, no resulta molesta, denotando su juventud. Post gusto muy largo, con un retro nasal de violetas.


14 de octubre de 2011 18:03
Nunca los he probado pero por lo que cuentas tiene que ser de lo más interesante, ¡me lo apunto!
14 de octubre de 2011 22:48
Carmen, no sabes lo que te pierdes. Al probarlos te das cuenta como nuestros vecinos del norte están a años luz en el tema vinícola. Las gamas bajas como este difícilmente alcanzan los 20€ y son auténticas maravillas.
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