En todo el tiempo que llevo en ésta maravillosa locura que es la afición por el vino siempre he tenido oído avizor en cuanto en un noticiario o en un magazine se hablaba sobre el vino, un productor, una bodega, etc. También he seguido los pocos programas sobre el vino que se hayan emitido por televisión; entre ellos al que más cariño he tenido y con el que más he aprendido es En clau de vi, programa de TV3 ya desaparecido, tenía un formato bien sencillo. Presentado por el periodista y aficionado al vino Marcel Gorgori, y con la ayuda del experto, y vaya experto, Josep “Pitu” Roca, sumiller y una de las almas del premiado Celler de Can Roca, mediante un invitado hablaban sobre un tema en concreto del mundo del vino. El programa era muy ameno, didáctico y divertido. Además para mí muchas veces era el comienzo de muchos reencuentros con la mejo compañía.
En todos los programas Josep Roca presentaba un vino. Los describía con un lenguaje perfectamente entendible para el neófito aportando toda su sabiduría y orientando al espectador con qué tipo de platos podría combinarlo. En uno de los programas presentó el vino del cuál hoy voy a hablar, el cava Solid de Agustí Torello i Mota. Este cava tiene una singularidad, no es cava para beber si no para comer. El proceso de elaboración consiste en el momento del degüello de la botella, fase en la se retiran los posos creados por la fermentación y se vuelve a rellenar, añadiendo el gelificante E-145. Se deja durante varios meses para que el cava adquiera esa textura tan característica. En ese mismo programa Josep Roca puso frutos del bosque en una cuchara de cerámica y los regó con este cava en su versión rosado, también la hay en blanco, elaborado con otras uvas pero utilizando exactamente el mismo proceso y el mismo gelificante. La impresión que me causó fue de asombro y de unas ganas locas por poder probarlo.
Después de bastante tiempo, y de unos años, por fin encontré este cava en la versión rosado. Naturalmente seguí el patrón que había visto y compré frutos del bosque, concretamente frambuesas y moras. Sólo puedo decir que estaba exquisito. La combinación de texturas, de sabores y la acidez de las moras nos hicieron partícipes de un postre espectacular y a la vez muy sencillo en su elaboración. Es una opción original que puede servir de elemento sorpresa en cualquier comida en la que se tengan invitados. Se vende en formato de 37,5 c.l. y su precio está en torno a los 15€.
Ficha: Cava Agustí Torelló i Mata Solid Rosado. Trepat 100% y gelificante E-145. 11,5%.
Visual: Muy denso. La burbuja es muy fina y se mantiene estática. Color cereza pálido.
Olfativa: Mermelada de frambuesa, azúcar quemado, crema pastelera y mantequilla.
Gustativa: Paso lento. Entrada muy dulce, para dar un ácido muy agradable y finalizar con un sabor a frambuesas. Post gusto corto. Retro nasal a frambuesas.



2 de septiembre de 2011 17:36
Qué curioso lo de la densidad, ¿no? ¿Se puede beber o es solo para cocinar?
2 de septiembre de 2011 18:21
La intención es buscar el sabor del cava, el recuerdo del cava omnipresente pero que se pueda combinar en ciertos platos. Nosotros lo catamos antes de tomarlo con los frutos del bosque. No es para beber debido a su densidad. Tampoco es para tomar grandes cantidades porque puede llegar a cansar.
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